martes, 30 de noviembre de 2010

LOS LUNÁTICOS

En la segunda mitad del siglo XVIII un grupo de hombres, procedentes de familias humildes, se reunían en Birmingham.
Se reunían en cada luna llena para tener luz suficiente para llegar a casa, de ahí su denominación, lunáticos. Estaba compuesto por: Erasmus Darwin, Abedbut, Mathew Burton, James White y Joseph Priestley entre otros ya que llegaron a ser catorce componentes.
Estaban convencidos de que la ciencia debía servir para mejorar toda la humanidad. Fueron el motor de arranque de todas las revoluciones del siglo XVIII. Construyeron máquinas de vapor, emplearon nuevos medicamentos, hicieron elevarse globos, bautizaron plantas, etc. Nos empujaron a traspasar el umbral de la modernidad.

La máquina de vapor inventada por James White fue una de las mayores protagonistas de la Revolución Industrial. La industrialización da paso del mundo rural al urbano al igual que es el origen del desarrollo de la clase obrera.

Aristóteles escribió tratados sobre casi todo aquello susceptible de ser objeto de reflexión: astronomía, biología, poesía, física, filosofía, ética y política. El arte también supuso un avance, ya que se estudió el ser humano, la luz y la perspectiva; Da Vinci, es un ejemplo de la unión ciencia y arte.

Los siglos siguientes a la ciencia moderna dieron lugar a científicos multidisciplinares, capaces de pasar de un campo de la ciencia a otro con mayor facilidad.

A partir del siglo XIX la ciencia había acumulado tantos descubrimientos que los científicos tuvieron que dedicarse a ámbitos concretos por lo que surgieron diferentes especialistas. En el siglo XX aparecieron especialidades dentro de cada campo. El avance real de la ciencia depende de la capacidad de unos y otros de comunicarse y compartir conocimientos.

Por último, un científico inglés, que por casualidad descubrió los tintes, marcó el inicio de la química actual. El azar está detrás de muchos descubrimientos químicos como los tintes, los plásticos o los medicamentos.